¿CÓMO APOSTARLE A UNA INDUSTRIA DE LA MODA SOSTENIBLE?

Por:

En un mundo en constante cambio y evolución, en el que todo consumo es rápido (fast food, fast dating, fast fashion) apostarle a la sostenibilidad suena como un reto muy cercano a lo imposible.

Y es que no hay que ir muy lejos, cómo poder apostarle a una industria que se preocupa por utilizar insumos sostenibles, por pagarle justo a sus trabajadores si el fast fashion y sweat shops parecen capturar cada día a más compradores, tentándolos con sus múltiples ofertas y rebajas del más de 70% y ¡peor aún! Promociones de compre una prenda y lleve la otra por $1000 COP (porque lo vi esta semana). Aquí es donde se vuelve crucial tomar el control y volverse un consumidor responsable.

El proceso es duro, pues toca deconstruir hábitos de toda una vida; aprender a aceptar el verdadero precio de una prenda y pararse en una posición empática de preocuparnos por quién está detrás de lo que usamos.

Es cierto que las tiendas tienen gran parte de la responsabilidad sobre sus formas de producir, los insumos que utilizan y el desperdicio textil que generan, pero seamos honestos, nosotros como consumidores somos los que aceptamos lo que compramos, por lo que la responsabilidad debe ser más nuestra.

Si al comprar me cuestiono de dónde viene mi ropa, empiezo a generar un impacto positivo personal; si me preocupo por informarme, puedo llegar a difundir la voz con los demás. Las pequeñas acciones pueden llegar a convertirse en algo a gran escala.

Entonces, ¿cómo apostarle a la sostenibilidad cuando la mayoría a mi alrededor parece no hacerlo? O si muchas veces no es la opción más amigable para el bolsillo.

En lo personal, empecé por informarme sobre los lugares donde las marcas fabrican la ropa, esto se puede saber viendo la etiqueta de cada prenda; me informé leyendo, viendo posts en instagram sobre el Fashion Revolution, siguiendo personas cuya apuesta fuera la sostenibilidad; empecé a mandar a hacer mi ropa (y fracasé en el intento porque no encontré alguien adecuado para mí, pero es algo que recomiendo mucho si conocen alguien bueno); conocí marcas de emprendedores que le apostaban a esta idea y por último empecé a consumir marcas locales. 

Una vez empecé a consumir estas marcas, no quise volver a comprar en almacenes de cadena grandes; me esfuerzo por conocer las manos detrás de la ropa que uso y motivo a mis conocidos a empezar a tener un consumo más consciente. 

No es el hecho de comprar de todo, es saber que lo que voy a comprar me va a durar más de lo que dura una tendencia, será algo a temporal y que me pueda acompañar en los mejores y peores días, serán prendas con las que pueda contar más de una historia, y que además están hechas bajo compromisos sostenibles. 

Una vez uno empieza a volverse un consumidor consciente y responsable, se olvida de la dicha que daba encontrar prendas en oferta.